Rapapolvo al Barça de un Real Madrid supercampeón

El Real Madrid, se ha proclamado campeón de la Supercopa al golear en la final disputada en Riad (Arabia Saudí) al Barcelona por 4-1, demostrándole la realidad del fútbol actual: la velocidad se impuso al toque.
Vinicius, con su triplete de goles plasmó la superioridad de los blancos ante un Barça sin apenas recursos, salvo el toque y la posesión, que perdió a Araujo por doble amarilla, siendo expulsado en el minuto 72 cuando ya todo el pescado estaba vendido.
Vini, se coronó Rey de Arabia al realizar un señor partidazo. Fue el auténtico percutor  sobre el área azulgrana que vivió un auténtico tormento con las apariciones del 7 blanco. Muy bien acompañado por Rodrygo, Bellingham y Valverde, a los que su rival dejó correr. Y cuando al Madrid le  permites correr lo agradecen, matándote a ocasiones y goles, como así sucedió.

El Barcelona se vendió durante los primeros diez minutos, donde dejó espacios por doquier. El juego madridista era vertical, potente y lleno de intenciones con fulgurantes contras, aprovechando esos espacios que dejaban los azulgranas. Además, los de Ancelotti practicaron lo que se denomina el fútbol moderno: velocidad, potencia y fuerza física. El partido se resume muy fácilmente: 4 zarpazos del Madrid y 4 goles; el Barcelona,dominio de la pelota, posesión y solo un gol. Ese fútbol, con permiso de Xavi, ya está caduco y trasnochado.

Como decíamos, la fiesta blanca comenzó a los 10 minutos que ya ganaba 2-0, con los dos primeros de Vinicius que en esta ocasión llevó por el camino de la amargura a Araujo, quien al igual que su equipo se mostró muy vulnerable. Muy pronto a los siete minutos, comenzó a fraguarse el triunfo  del Real Madrid. Bellingham, pudo pensar en el círculo central y le dio un pase a Vinicius que se fue en carrera por detrás de Koundé,muy lento. El toque sutil del inglés dejó solo  al brasileño frente a  Iñaki Peña, se fue con facilidad del portero y marcó  el 1-0 a puerta vacía.

Tan tempranero gol, dejó  tocado al Barça. Inmediatamente después Rodrygo casi marca el segundo en un error en la salida de balón de la defensa azulgrana. En esta ocasión, el guardameta salvó la situación .
Apenas dos minutos después, en el diez, el conjunto culé volvió a tropezar en la misma piedra con su defensa tan adelantada. Xavi había decidido adelantar bastante su retaguardia, y por ahí el Madrid le rompió. Eso suponía un riesgo enorme. Viendo esta situación, Carvajal, lanzó un profundo pase a Rodrygo, que partió del centro del campo,rompiendo todo el engranaje defensivo azulgrana. El brasileño vio a lo lejos la llegada de Vinicius, que le había ganado unos metros a Araujo, para que empujase a la red su segundo tanto. Era el 2-0, el clásico era blanco.

El Barcelona, pasó unos minutos groggy, pero el Madrid en lugar de hurgar en la herida, se relajó y en lugar de herir de gravedad a su rival se dejó llevar. Lo que aprovechó el Barça para estirarse con más profundidad. Entonces, comenzó a construir con más posesión y mejores intenciones. Lunin, esta vez portero titular, con dos acertadas intervenciones salvó dos  buenas ocasiones de Lewandoski y Ferrán.

El Madrid, seguía encerrado y dejando hacer a su contrincante y en el 32, en una posesión larga del Barça que comenzó en un centro de Balde y en un rechace de Mendy en la frontal del área, donde estaba Lewandoski que enganchó una magnífica volea para acortar distancias. Era el 2-1, el partido recobraba vida.
Curiosamente, lo que antes no había hecho, el gol despertó al Real. En el 36, gran centro de Tchuaméni, buen partido el suyo, que vio como Vinicius se desmarcaba. Al intentar rematar, Araujo le agarró del cuello lo suficiente para que el colegiado Munuera pitara penalti. Vinicius lanzó la pena máxima y completó su trío de goles.
Este es el Vinicius que la afición del Madrid quiere ver. Un jugador centrado solo en jugar y en no protestar. El brasileño destrozó al Barcelona.

Los culés volvían a caer en el desánimo porque veían que transformar en goles los momentos en los que tuvo el control, era imposible.  Y por si fuera poco, tras  el descanso, el Real Madrid se sintió más cómodo. Poco a poco se fue haciendo dueño del centro del campo con la frialdad de lujo de  Kroos, el trabajo incansable de Bellingham y la fuerza de Valverde. Le fue ganando la posesión y le robó la pelota. Xavi, intentó voltear la situación con la entrada de Fermín, Joao Félix y Yamal, que entraron por Pedri, Ferrán y Sergi Roberto. Nada cambió, el Madrid se adueñó del partido, mostrando gran superioridad tanto táctica, como física.

El Barça, no obstante seguía con su empeño de hartarse a dar pases que no llegaban a ninguna parte. El  Real, estaba encantado y en su salsa con las contras que cada vez hacían más daño. En una de ellas, Valverde se fue por la banda derecha a base de  velocidad, divisó en la otra banda a Vinicius que encaró a Araujo, pasó a Bellingham ya dentro del área. El pase del británico lo rechazó en corto Koundé y Rodrygo, con tranquilidad, anotó el cuarto en el 63.

El 4-1, hizo bajar los brazos al Barcelona y más aún después de la expulsión de Araujo, a quien Vinicius desquició, en el minuto 72  que llegó por una fea entrada al propio Vinicius, el mejor del partido con creces. Esas fueron las últimas noticias del Barça que entregó la cuchara, algo que ya había hecho antes. El equipo de Ancelotti,  que gobernó el duelo con solvencia ante un inocente Barça, conquistó el primer título de la temporada.

Los blancos buscaron la goleada, pero el quinto  no llegó. El equipo regresa a España encantado, pensando en su siguiente compromiso. El   jueves jugará contra  el Atlético de Madrid en el Metropolitano,partido correspondiente a  los octavos de final de la Copa del Rey. Le espera con ganas y rabia.