No soy capaz de sacar conclusiones definitivas

Demasiadas filosofías o pseudo-filosofías; excesivas teorías y pseudo-teorías se suceden sucesivamente  bajo la síntesis de las fusiones de la herencia ibérica, grecorromana, judía, árabe y oriental con las expresiones indígenas, negras, mulatas y mestizas de la forma, la luz y la sombra, la felicidad y el horror, que le son ajenas por anteponer la verborrea discursiva a la interpretación y esclarecimiento del fenómeno.

Si tanta doctrinanza ha perseguido la imposición de un orden, no lo ha conseguido, pues en los momentos culminantes el artista –dado que actualmente el protagonismo lo ha adquirido él individualmente-, en virtud de su apasionada individualidad y autonomía, crea el conjunto de propiedades, cualidades y técnicas que le permiten conformar su trabajo. Así lo entiende Van de Velde al asegurar que el verdadero creador nunca se someterá voluntariamente a una disciplina que pueda obligarle a la aplicación de cánones o normas.

Porque para el arte la clave es lo visual, y es ahí, dentro de ese contexto y conforme a ese designio, como el autor libera todas sus facultades, en primer lugar en lo referente al estudio completo de medios, materiales, tecnologías y propiedades formales. Y después, en segundo lugar, en lo que respecta a la concepción de un mundo creíble, una realidad que se  hace posible al concretarla y determinarla.

Lo cual, entre otras cosas, es debido a que nuestra época, del Romanticismo en adelante, constituye la era de las poéticas múltiples y mudables por excelencia, contradictorias y polémicas, dinámicas y progresivas.  

Entretanto, las élites del orgasmo del compra y vende se abalanzan sobre el arte post-contemporáneo como un valor absoluto y la ganga de lo nunca visto, aunque frecuentemente sea fruto de una veleidad estética, experimental y estilística, envuelta en néctar de cocaína o ambrosía testicular u ovárica, y aspirada como si fuese una musa ardiente de pechos desmesurados y caderas universales. Menos mal que una obra ni comienza ni termina (Mallarme).

Gregorio Vigil-Escalera

De las Asociaciones Internacional y Española de Críticos de Arte (AICA/AECA)