Monumento al fútbol en el Bernabéu

No tengo dudas, sobre el césped del Santiago Bernabéu  vimos a los dos mejores equipos de Europa y también del mundo, el Real Madrid-Manchester City. Y como tales, el encuentro finalizó con empate (3-3),correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Champions Ligue.
      Fue  un partidazo en todos los sentidos: por el toma y daca constante que resultó trepidante;con muchas revoluciones que nos deparó momentos volcánicos; de tendencia muy variable jugado con mucha nobleza y con un buen arbitraje. Por el control del City y la aceleración del Madrid que con sus llegadas hacia cundir el pánico en el área visitante; por la calidad de los jugadores de ambos equipos que ofrecieron toda una oda al fútbol: y por lo golazos que vimos.
    Fue todo un espectáculo el que vimos en el abarrotado  Bernabéu, que vivió otra gran noche europea aunque en esta ocasión, no  pudo ver el triunfo de los suyos pero si vio un partido que fue un monumento al futbol.
  Y es que fue un partido de momentos, cuando parecía que el Real Madrid estaba muerto,resucitó tras el mazazo que recibió cuando no había transcurrido ni un minuto de juego. Ese fatídico minuto conllevó la tarjeta amarilla de Tchouaméni, que no estará para el partido de vuelta, y el 0-1 del Manchester. Bernardo Silva se aprovechó de la barrera de papel de los blancos que le regalaron el palo y de la mala colocación de Lunin. Un gol absurdo que penalizó al Madrid. Incluso el City pudo hacer el segundo a través de Haaland,pero Lunin en esta ocasión lo evitó sacando una buena mano.
    Pintaban Bastos en un silencioso ,por esos momentos, Bernabéu por ese gol tan tempranero que les hacía presagiar lo peor y  que les rompió todos los esquemas tanto al público como a sus jugadores.
  De partida, el Madrid alineó a su equipo clásico, con Tchouaméni como central, que como hemos dicho se perderá la vuelta por esa tarjeta a los 34 segundos, por entrada a Graelish que después dio origen al primer gol de los visitantes.
    El City de Guardiola prescindió de su guardameta titular Ederson, algo tocado, colocó dos centrales, Ajkanji y Gvardiol, en las bandas adelantó a Stones y Kovacic jugó por De Bruyne, que se quedó en el banquillo por unas molestias estomacales.
      Con el gol en el minuto 1, un central amenazado por tarjeta amarilla, el Madrid un tanto nervioso y un City dueño de la pelota, el Bernabéu se temía lo peor.Pero, de pronto apareció ese espíritu europeo tan propio del Coliseum  blanco que elevó el estado anímico  de los jugadores, junto a su afición.
    Camavinga cogió un balón en los tres cuartos del campo, avanzó y remató teniendo la fortuna de que su disparo rozase en Rubén Días, despistando a su guardameta. Empate (1-1) Era el minuto 11, la remontada era posible.
  Rodrygo, al que Ancelotti situó en la banda izquierda, pasando Vinicius a jugar de delantero centro muy pegado a su compatriota, marcó el 2-1 dos minutos después. Vinicius le mandó un balón a la espalda de Akanji, a quien ganó en carrera para después sutilmente  definir con un buen recurso y también con algo de suerte. El partido estaba donde quería  el Madrid, que entonces entró en vértigo llevado por la velocidad y los altos vuelos de Rodrygo y Vinicius que penalizaban cada pérdida del City, con llegadas de mucho peligro. El Real, era el dueño del centro del campo con Camavinga,activo hasta decir basta, y Valverde como epicentros junto al mariscal Kroos. Rüdiger  mantenía a raya a Haaland al quien de nuevo ganó la partida. Solo Bellingham, era la nota discordante. Decepcionó su juego.
  El conjunto de Guardiola perdía más balones de lo habitual, recuperaba poco y no era capaz de filtrar pases al área . El Madrid se defendía  con mucho orden y bien.
    Tras el descanso, Guardiola hizo un variación que resultaría clave, situó a Foden por fuera y a Bernardo Silva, el mejor de los  ingleses, por dentro. Graelish tuvo más presencia. El City tenía la posesión y trataba  de poner pausa ante las aceleraciones madridistas que una y otra vez le ponían  en aprietos. Bellingham y Vinicius pudieron marcar el 3-1. Al igual que pudieron hacer en el primer periodo. Perdonaron, tras varías llegadas claras. Y ya se sabe, cuando eso ocurre, al final  lo terminas lamentado.
    Foden, en el 65 partiendo desde la banda derecha hizo la diagonal, no le tapo Mendy y de un gran zurdazo marco el empate (2-2) que se coló por toda la escuadra. Un Golazo!!
    El gol sentó fatal al Madrid que  quedó KO. Fue un tremendo golpe a su moral y estado de ánimo. En eso andaba, cuando en el minuto 70 encajó el tercer tanto,obra de Gvardiol de otro certero derechazo al borde del área. Era el 2-3, un  gol inesperado para los de Ancelotti que tenían ganas pero les faltaba energía.
    Pero, de nuevo en el 78 resucitó el Real. Vinicius dio un centro templado desde la izquierda y Valverde, llegando desde la banda derecha se inventó una volea que casi rompe la red. Empate (3-3) tras una bella batalla que deja la eliminatoria en tablas. 
      Ahora el Real Madrid,  si quiere pasar a semifinales le tocará hacer toda una gesta en el Etihad Stadio, el próximo miércoles. Todo es posible, lo evidente es que si los blancos compiten como la noche del martes, pueden conseguirlo. La eliminatoria está muy viva.
    Aunque no olvidemos, el resultado no es bueno pero vimos un partido que fue una oda al fútbol.