Eso no, Rothko

Con motivo de la muestra del MOMA titulada “Fifteen Americans”, que tuvo lugar entre el 10 de abril y el 6 de julio de 1952, su organizadora, Dorothy Miller, colocó contiguas las salas en las que se iban a colgar las obras de Rothko y Still.

Ambos, en aquel entonces, eran considerados artistas de prestigio y estaban cotizados. No obstante, Rothko –controlador y obsesivo en lo respectivo a la disposición, iluminación y presentación-, aprovechando la oportunidad que le dio la comisaria de ayudarle en el montaje de sus cuadros, y una vez que Still, del que era amigo íntimo, ya había puesto los suyos, cambió la instalación porque creía que los de este último opacaban a los suyos propios. Por lo que pidió reforzar la iluminación de su sala –casi doble de luces en todos los rieles- y reducir la de Still a un nivel normal. Con lo que consiguió lo contrario.

¿Es un comportamiento propio de una relación tan estrecha entre los dos, que participaban de los mismos intereses y preocupaciones de orden estético y moral? ¿Se dejó llevar Rothko por la pasión por su obra, por la convicción de la superior importancia y trascendencia de su mensaje, al que le daba un valor trágico e interpersonal?

Freud entendía que el artista era un ser introvertido próximo a la neurosis (en este caso estaba muy cerca de la verdad) y Nietzsche alegaba, mucho más cruel, que los artistas empiezan a valorar y sobrevalorar sus obras cuando dejan de tenerse respeto a sí mismos.

Es evidente que el gesto de Rothko –hombre muy complejo- hacia Still pivota sobre las angustias y ansias del creador, así como en lo relativo a su inseguridad. También sobre la impotencia y el alcance y dimensión de su quehacer. Él mismo reconocía en un momento dado que empezaba a odiar la vida de pintor, temía verse atrapado en un frenesí que le llevase al borde la locura. Sin embargo y con todo, no es admisible una acción como la emprendida, pues socava la esencia e integridad de su personalidad artística.

Gregorio Vigil-Escalera

(De las Asociaciones Internacional y Española de Críticos de Arte (AICA/AECA)