El Real Madrid paga el mal de altura

El cuarto derbi de la temporada entre Madrid y Atlético terminó en tablas (1-1). Un gol de Brahim, el invitado inesperado por lesión de última hora de Vinicius, puso por delante a los blancos. Y en el descuento, Marcos Llorente de cabeza lograba la igualada y dejó con la miel en los labios al Madrid. El destino les derribó como esperaba más de un aficionado. Por arriba. Después de más de 20 centros al área  y cuando el encuentro estaba a punto de morir, el Atlético en el último centro aéreo acabó con la sonrisa madridista. Memphis cabeceó hacia atrás ante las dudas de Carvajal y Nacho, y Llorente empató,dejando al Bernabéu congelado.

    No hubo nada más que dos goles pero pasó de todo en el nuevo derbi. De un primer tiempo muy académico pasamos a un segundo periodo más caliente y desatado, donde ya se dejaron las caretas para jugar con el diente retorcido.
    El marcador fue tan ajustado como el reparto de méritos. Tal vez el Madrid, que dominó más, tuvo más ocasiones pero el Atlético también tuvo las suyas, sobre todo en el juego por alto. Cada balón aéreo era un suplicio para la mermada defensa madridista, que padeció el mal de altura.
   Y es que Rüdiger no se recuperó a tiempo de su lesión y Carvajal fue el improvisado central junto a Nacho. Y por arriba, se le fue el triunfo al Madrid que lleva meses esquivando los golpes en forma de lesiones pero contra el Atlético, no pudo escapar a la acumulación de desdichas con las bajas de sus centrales más determinantes. En el caso que nos ocupa, Rüdiger.

    El punto logrado por los rojiblancos les libra de decir adiós a la liga, aunque la  siguen teniendo casi imposible. Continúa a diez puntos del Real, que recibe el aviso de que la liga aún es larga.

     El encuentro comenzó con el Madrid teniendo la pelota y el Atlético cerrando espacios. Simeone compareció en el Bernabéu con cinco defensas, eso a pesar de la baja de última hora de Vinicius,que el técnico ya conocía.
     Joselu estaba preparado para suplir al brasileño pero el que salió  fue Brahim. Una vez más, el ojo y la estrategia de Ancelotti funcionó porque Brahim fue el mejor, haciendo jugadas de encajes de bolillos.

    El Atlético salió muy encogido con una actitud muy defensiva por lo que el Madrid gobernaba el partido ante el freno de mano puesto de los rojiblancos. Camavinga con su gran despliegue se hizo dueño del centro del campo junto a Kroos. Desde ahí robaba y rompía líneas. El propio Camavinga y Brahim empezaron a avisar con sendos disparos. Pero, el Atlético en las pocas llegadas que hacía a través de sus centros, ponía en aprietos a la defensa. Lunin, sacó un remate cruzado de Morata. Era en los saques de esquina donde se marcaba la tragedia para la inaudita defensa madridista por ese mal de altura.

    A los 19 minutos, llegó el 1-0 en una jugada muy confusa que fue de rechace en rechace hasta que llegó a Brahim y definió perfectamente en ese barullo. El Atlético se estiró un poquito, forzando sobre todo saques de esquina que sabía que le podía beneficiar teniendo en cuenta la vulnerabilidad de la defensa del Real. Lunin en una salida desvió un cabezazo de Witsel. Más tarde Griezmann casi consigue un gol olímpico y cerca del descanso a Saúl se le fue un cabezazo por muy poco. Por alto, era por donde el Atlético asustaba al Bernabéu.

   Vista la desventaja en el marcador, Simeone rectificó y pasó a una defensa de cuatro al desplazar a Riquelme,que estuvo muy flojo,por delante de Llorente. Con ese 4-4-2, la presión fue más alta. El Madrid,entonces le esperaba y en una de esas arrancadas vertiginosas  de Valverde pudo sorprender a Oblak.   

    Nada más comenzar el segundo periodo, Savic marcó  de cabeza a un saque de esquina. Tanto que fue anulado por claro fuera de juego por interferencia de Saúl que hace de pantalla a Lunin. Sé que habrá polémica, pero con el reglamento en la mano, el gol está bien invalidado.
     Inmediatamente después, otra polémica. Lucas Vázquez, que cuajó un buen partido, cayó ante una entrada de Saúl. Jugada en la que el VAR no entró.Tampoco dijo nada en otra caída de Bellingham ante un empujón de Savic, como tampoco dijo nada a un agarrón de Llorente a Bellingham cuando estaba rematando un saque de esquina. Ya saben, no hay derbi sin polémica. 

    El Madrid, intentaba dormir el partido pero no renunciaba al ataque. En una contra de Valverde, Rodrygo obligó a una buena intervención a  Oblak. Brahim, puso en pié al Bernabéu en una soberbia jugada: caño a Hermoso quiebro a Witsel y disparó que no entró por poco. No fue gol, pero el público  lo celebró como si lo hubiese sido. Tras esa magnífica jugada fue cambiado por Joselu.

   Después de más de una hora, Simeone maniobró para jugarse el todo por el todo, introduciendo a Memphis, Lino y Barrios que entraron por Morata, Riquelme y Saúl. Estos cambios transformaron al Atlético al irse de forma más decidida al ataque. Griezman, de tacón, a punto estuvo de marcar pero lo evitó Lunin.
   Ancelotti, dio entrada a Modric por Rodrygo y pareció que el Madrid tomó nuevo bríos. Los rojiblancos se veían en la lona, hasta que en  el minuto 93, tenía que ser en ese minuto, llegó el gol de Marcos Llorente, que como se temía el Bernabéu llegó por las alturas. No estaba Rüdiger, y el Atlético hizo bien en  aprovecharse de esa gran carencia que tenía el Real Madrid.

    Fue un justo empate que no arregla  nada al Atlético y que tampoco daña al Madrid.