El Real Madrid ganó por la fuerza de la inercia

El Real Madrid no ha necesitado hacer un gran partido para vencer y golear al Celta de Vigo (4-0), por lo que sigue con paso firme en persecución de una liga que cada vez tiene más cerca. No obstante, al equipo blanco le costó anotar ante un Celta muy inofensivo que se marcó dos goles en propia puerta.

El triunfo del Madrid, resultó un tanto extraño. Tuvo oportunidades de todos los colores con abundancia de tiros y los goles se los terminó marcando el Celta. De alguna forma, la fiestera celebración de Rüdiger después del 2-0 fue el perfecto resumen de lo que sucedió en el encuentro. No lo marcó el alemán,fue Guaita en propia puerta pero el camino hasta llegar a ese tanto fue un tanto desesperante.

   El Madrid estuvo mandando en el partido de forma total y apabullante, tiro 24 veces y sacó nueve saques de esquina, todos ellos en el primer periodo que terminó con 1-0, gol marcado por Vinicius en el minuto 21, que vino precedido de un gran remate de Rüdiger que detuvo Guaita sobre la línea y que el brasileño solo pudo marcar al segundo remate. En el segundo periodo, el alemán remató otro al larguero y el rebote en la espalda de Guaita lo introdujo en la red. El alemán explotó de alegría y el Celta, se hundió aún más de lo que  estuvo durante todo el partido. Muy chato el equipo de Rafa Benítez que va a sufrir hasta el final.

    También el 3-0 fue en propia puerta. Vinicius, realizó un fenomenal  centro al que no llegó Joselu y en el que falló en la salida Guaita, lo que despistó a Carlos Domínguez que metió la pelota en la red sin querer. Como decíamos fue un partido muy raro en todo su desarrollo.

    Después del peor partido en mucho tiempo en el agónico empate contra el Leipzig, Ancelotti, que en aquella ocasión jugó a ser conservador, esta vez  refrescó al equipo. Sentó a Carvajal,Kroos y Tchouaméni, además de la ausencia de Bellingham por sanción, e introdujo a Lucas Vázquez,Modric, Brahim y Rodrygo, suplentes todos ellos en la Champions. Una alineación mas lógica para  un equipo como el Real Madrid que jugaba en casa.

    Mantuvo a Camavinga a quien  el miércoles dejó en el banquillo al descanso. En esta ocasión, el francés ha sido de los mejores del encuentro actuando como único pivote. Ayudó tanto en defensa como en ataque, aunque a veces se pasa de ardor guerrero. Fue de los destacados frente al eterno Modric y el todopoderoso Rüdiger, con sus saltos imperiales. Con el mando del croata y los  poderosos cabezazos del alemán,ganó el Madrid.

   Por Modric no parece pasar el tiempo. Es el icono del Bernabéu. Su partido fue de los grandes. Volvió a dar una lección de talento. Dos lanzamientos  de esquina del croata  encontraron al mejor cabeceador del Madrid, Antonio Rüdiger decisivo para derrotar a un pobre Celta que pasó sin hacer ruido por el Bernabéu. Dos remates del alemán, fueron la causa principal de los dos goles iniciales del Madrid, como ya hemos explicado.

     Fue el inicio de la goleada al Celta, que sin hacer nada resistió  hasta que en el tramo final recibió otros dos goles. Uno, como ya hemos dicho en propia puerta; y el cuarto en una jugada llena de clase del Arda Güler, que marcó su primer gol con la camiseta blanca. La ejecución fue perfecta así como el pase de Ceballos. El turco que había sustituido a Vinicius, anda sobrado de clase. Güler, acaba de cumplir 19 años, la mitad de los que tiene Modric, estaba pasando por malos momentos. Sus compañeros lo saben y festejaron su tanto a lo grande, lo que demuestra el buen ambiente que reina en la plantilla. Sin duda, este gol le va hacer crecer en su confianza. Lo necesitaba.

    Vinicius, por su parte, sigue dando que hablar tanto para lo bueno como para lo malo. El brasileño marco por tercer partido consecutivo y sufrió otro episodio de mala cabeza transitoria que pudo costarle la expulsión por un empujón tras un feo agarrón de Mingueza. No hay manera de de que se tranquilice a pesar de las indicaciones de su entrenador y compañeros. Con sus luces y sombras,pero sin duda, es tal vez el jugador más determinante de la liga.

    El Madrid jugó bien durante la primera parte y estuvo acertado en el segundo periodo con esos dos autogoles y la preciosidad del tanto de Arda Güler.
    La afición blanca que estaba  muy mosqueada por el horrible partido que hizo su equipo contra el Leipzig, al final salió compensada por el triunfo que vuelve a  dejar al Girona a siete puntos y al Barça a ocho. Y también, por presenciar ese 4-0 cuando el partido moría, obra de Arda Güler, que demostró ser un jugador diferente por la forma de dejar sentado al meta vigués y marcar a puerta vacía con el aplomo impropio de san. Dejó un buen sabor de boca.