El clásico de Europa no defraudó

Los dos equipos con más Champions Ligue de Europa, Real Madrid y Bayern  empataron (2-2) en el partido de ida de la semifinal europea que se jugó en Allianz Arena. Todo, pues, queda pendiente para la vuelta del próximo 8 de mayo en el Santiago Bernabéu.
El equipo de Ancelotti resistió la gran avalancha del Bayern con la clarividencia de Kroos y el acierto de Vinicius.
El clásico de Europa, no defraudó. Los dos conjuntos nos ofrecieron un buen espectáculo cada uno con sus armas. El Bayern, con su fútbol avasallador y el Madrid, con su saber estar en las noches europeas. Fue un partido de poder a poder, a ratos el dominio era de uno y al poco era del otro. Por lo que el empate hace justicia a lo que vimos. Eso creo.

Un doblete de Vinicius, el segundo de penalti,mantuvo al Real Madrid en Múnich, donde se adelantó en el marcador. Después los alemanes  remontaron y más tarde se firmaron las tablas por la pena máxima convertida por el propio Vinicius, declarado el jugador más valioso del partido.

Frente a frente estuvieron dos equipos muy parecidos en lo táctico. Tal vez sean los únicos que sin  hacer grandes cosas, sin necesidad  de tener la pelota, te hacen daño en menos que se persigna un cura loco. Lo decía en la previa del partido el técnico del Bayern, Tuchel: “Los goles del Madrid no los ves venir.  No está y repente te encuentras con un gol suyo”.  Lo que temía el técnico alemán sucedió durante los 90 minutos, con los dos goles del Madrid que llegaron cuando el cuadro alemán más apretaba y tras acabar de remontar. Este es el Real Madrid, cuando de Europa se trata.
Ancelotti, se mantuvo fiel a su alineación tipo. Apostó por Nacho como acompañante de Rüdiger y devolvió a Tchouaméni al centro del campo como pivote,dejando en el banquillo a Camavinga que entraría luego en la segunda parte.

En el  comienzo del encuentro vimos a un Bayern enrabietado y en plan avasallador que encerró en su área al Madrid, ahogado por las embestidas furibundas de los alemanes. Me recordó aquellos partidos de los ochenta y noventa, donde el Madrid no encontraba la fórmula para contrarrestarles y casi siempre perdía.
El Bayern volaba sobre el área madridista. Muy pronto apenas habían transcurrido un minuto y Sané,tras una pared con Harry Kane, se presentó ante  Lunin que sacó un pie milagroso para evitar el gol. Era un asedio permanente con disparos desde todas las posiciones. Ahora era Kane quien lo intentaba, Sané de nuevo y dos de Musiala, el mejor de ellos, que no estuvo acertado en sus lanzamientos.
Ancelotti, se movía desesperado en su área técnica viendo las pocas soluciones que ofrecían sus jugadores. El Real estaba un poco a la deriva. Hasta que apareció Kroos que encontró la salida al chaparrón arrollador bávaro.

Como diría un castizo, el mejor alemán juega en el Real Madrid. Kroos, no sólo ordena,también coloca a los suyos con la pelota y a los rivales sin ella. Puso el equilibrio que su equipo necesitaba en su mal arranque. Con el alemán a los mandos, el panorama cambió. El Real ya no temblaba y tenía más la pelota.
Tras la tempestad  del Bayern fue Vinicius quien marcó. Sucedió lo que se temía Tuchel. Corría el minuto 24, Kroos, el jefe, el mariscal de campo, señaló el camino a Vinicius con la mirada y con un  pase magistral lanzó al brasileño, que se fue por velocidad de su marcador para con soltura marcar el 0-1. Era el chispazo, cuando menos te lo esperas del que hablaba el técnico alemán. El gol bajó las pulsaciones del Bayern y el Madrid jugó con la calma que le da su experiencia  y con la sabiduría de Kroos.

En el segundo tiempo, como sucediese durante el primer periodo Tuchel ordenó otra arremetida con la incorporación de Gerreiro por Goretzka. Y llegó la remontada, aunque antes Neuer salvó a su equipo con una gran parada a disparo de Kroos, después de  una buena contra llevada por Bellingham y Vinicius. Ahí pareció que se terminaban las andanzas madridistas.

El Bayern, en cambio se reactivó desatando diez largos minutos que fueron puro vértigo con Sané y Musiala percutiendo por las bandas una y otra vez. En el 52, Sané como auténtico poseso se le fue a Mendy, que no tuvo la ayuda de Bellingham, entró por la derecho como un toro, tiró y empate (1-1). Tres minutos después, en el 56, Musiala se lanzó por el costado izquierdo, regate a Lucas Vázquez que le hace un claro penalti y que transformaría Kane en el 2-1. El Madrid,estaba contra las cuerdas. Kane tuvo una clara ocasión que Rüdiger evitó al cruzarse en su camino.

Ancelotti, vio la necesidad de hacer cambios retirando a Nacho por lo que  Tchouaméni pasó a ser central, colocando a  Camavinga en el centro del campo. También quitó a Kroos y Bellingham, un poco desaparecido, y entraron Modric y Brahim. Cambios que no sentaron mal al Real. No obstante el cuadro bávaro seguía empujando.
Pero ya se sabe, el Madrid cuando parece que está asfixiado, siempre encuentra un resquicio por donde recobra vida. Era por la banda izquierda por donde le buscaban las cosquillas a su rival. Por ahí se situaron Vinicius acompañado por Rodrygo. Desde ahí surgió la jugada del penalti. En el 82, Vinicius detuvo el tiempo en el área, encontró a Rodrygo que se giró Kim lo derribó y el colegiado Turpin, que estuvo magnífico, que aprendan los colegiados españoles, señaló el claro penalti que con una tranquilidad pasmosa y con seguridad, ejecutó Vinicius en el definitivo (2-2). En una semana, la vuelta de este clasicazo europeo del que saldrá un finalista.

Todo sucedió como de alguna forma había vaticinado Tuchel. El Madrid de la nada, te la lía. Así ocurrió.