El arte contemporáneo bajo el escrutinio de Gregorio Vigil-Escalera

La obra Péndulo del arte: ultracontemporáneo de Gregorio Vigil-Escalera es un viaje introspectivo que sumerge al lector en una profunda reflexión sobre el envejecimiento, la incertidumbre del destino humano y la metamorfosis del arte en un instrumento de búsqueda existencial. A través de una prosa densa y evocadora, el autor entreteje una intrincada trama de pensamientos entrelazados que exploran la profunda conexión entre la experiencia humana y la expresión artística. El libro se divide en 71 artículos escritos para la prensa sobre arte contemporáneo. De modo que vamos a resumir las principales ideas del texto en su conjunto.

El relato comienza con una meditación sobre el envejecimiento y la constante sombra de inseguridad que se proyecta sobre la percepción de la vida que se desvanece, como la cera consumiéndose en el fuego de la incertidumbre. Esta representación sirve como metáfora rica para la experiencia humana y su transitoriedad. Vigil-Escalera sugiere que cada individuo es en sí mismo una obra de arte, una evolución constante de la anatomía que se eleva a una forma de expresión artística.

Las corrientes filosóficas y estéticas sirven de guía al autor, convocando las voces de Walter Benjamin y Georges Didi-Huberman, quienes desentrañan cómo el arte remodela nuestra percepción, evoca emociones y revela significados ocultos. En medio de este recorrido, el autor confronta la melancolía del mero acto de observar y la fugacidad de la emoción que emerge al interactuar con la obra de arte.

El relato continúa trazando la evolución del arte a través de los siglos, desde las tierras orientales hasta los confines occidentales, destacando cómo el arte se convierte en un canal que desentraña los misterios cósmicos y las emociones compartidas. En este punto, Vigil-Escalera cuestiona la trivialización contemporánea del arte, al tiempo que lamenta la superficialidad que empobrece su esencia y profundidad.

La conexión entre el artista y el espectador emerge como protagonista, delineando cómo el arte es un medio para transmitir ideas y emociones, tejiendo memoria, cultura y expresión. Con cada avance en la trama, surgen interrogantes sobre la interpretación del arte, el propósito de la existencia y el enfrentamiento con la fragilidad humana.

Bajo el Subterráneo se alza como una obra que invita a explorar las complejidades de la relación entre el arte, la existencia y la búsqueda de significado. Vigil-Escalera, a través de una prosa densa y evocadora, insta al lector a examinar la fugacidad de la vida y el poder del arte para transformar nuestra percepción del universo y la condición humana.

El tejido de formas y significados perdura con firmeza en el ámbito artístico, en ocasiones oculto tras cortinas de retórica doctrinal y filosófica. A través de esta disyuntiva, se desvela la naturaleza cambiante del arte y su objetivo de dar forma visible al mundo. Por un lado, se halla la aprehensión y percepción visual, mientras que por el otro reside el acto de reflexión, discernimiento y pensamiento, en ocasiones enfrentados en una dicotomía con la creación artística y su deconstrucción interpretativa. La lucha se aborda desde la esencia misma del arte, su naturaleza espiritual y poética, con el propósito de ofrecer una panorámica completa de la realidad.

El autor explora cómo la imaginación actúa como catalizador para la transmisión sensible y lúcida, mientras que el arte se convierte en un pasaje hacia nuestra propia locura, como aventuraba Susan Sontag. Movimientos artísticos como el surrealismo emergen en el discurso, explorando el inconsciente a través de mitologías y culturas, mientras que los creadores concretos buscan disolver la forma en el abrazo cromático para liberar la percepción.

El dilema entre arte y verdad resuena en estas páginas, sugiriendo que el arte tiene la capacidad de desvelar la verdad en formas estéticas y simbólicas. La pregunta persiste sobre si el arte está destinado a perdurar inmortal en el ámbito humano, incluso si sus creadores sirven como embajadores de la vida en todas sus facetas, desafiando los confines de significados limitados.

La incertidumbre en torno al destino del arte se manifiesta de manera elocuente, mostrando cómo las coyunturas culturales y sociales se entrelazan con el proceso creativo. Se resalta con pasión la importancia de apoyar al artista y su perpetua búsqueda de exploración y evolución.

La travesía literaria culmina con una serie de reflexiones sobre la danza entre la forma y el arte abstracto, enfatizando cómo la abstracción mantiene su relevancia y desafío como portadora de nuevas expresiones y significados. En este escenario, cobra fuerza la importancia de la abstracción como liberadora de la materia física y como manifestación de las condiciones psicológicas y culturales de la época.

Vigil-Escalera hace referencia a una serie de artistas contemporáneos, como Matthew Barney, Angela Bulloch, Maurizio Cattelan, Win Delvoye, Jake y Dinos Chapman, Olafur Eliasson, Tracey Emin, Sylvie Fleury, Mark Dion, Carsten Höller, Henrik Plenge Jacobsen, Martin Kippenberger, Jeff Koons, Sarah Lucas, Paul McCarthy, entre otros. Esto se realiza en un tono a veces irónico y surrealista. Estos artistas abarcan diversos enfoques y técnicas artísticas, desde la escultura y la instalación hasta el arte conceptual y el performance.

La reseña explora temas como la búsqueda de identidad estilística en un panorama artístico diverso, la relación entre el mercado del arte y la producción artística, así como la persistencia del romanticismo en el arte contemporáneo. El autor plantea cuestionamientos sobre la posibilidad de encontrar una esencia en medio de tanta diversidad y si el arte puede enfrentar los desafíos del mundo actual.

En términos generales, la reseña adopta un estilo de escritura elaborado, a menudo ambiguo, y juega con la ironía y la reflexión profunda sobre la naturaleza del arte contemporáneo y su posición en la sociedad actual.

El texto La poesía de la magia en el arte reflexiona sobre la constante presencia de la magia en el arte a lo largo de la historia humana. Desde épocas prehistóricas y primitivas, la expresión creativa y espontánea ha perdurado, manifestándose mediante gestos, ideas, inspiraciones, ritmos y formas. El autor resalta que esta expresión artística representa una forma de explorar experiencias y realidades internas, conectando con la creatividad innata de los seres humanos.

Además, el texto aborda la interconexión entre el arte, la violencia y el extremismo. Se argumenta que la violencia representada en el arte puede dar origen a más violencia, y que el extremismo en el arte puede alimentar extremismo en otros ámbitos de la vida humana.

En Hablemos mal del artista, se cuestiona la imagen del artista como una figura separada de la realidad, poniendo énfasis en la contradicción entre esta percepción y la estrecha relación que muchos artistas tienen con la realidad en términos de inspiración y creatividad. Se critica la idea de que los artistas gozan de una inmunidad casi total y se sugiere que muchos enfrentan condena, fracaso o devaluación en su trabajo.

En ¿Habría que soñar con el arte?, se explora la naturaleza del artista y su conexión con la comprensión de su propia identidad a lo largo de los siglos. También se menciona la idea de que el creador es un individuo visionario que desvela verdades eternas mediante su arte.

En Hay que hacer el arte, se enfatiza la metamorfosis y la constante evocación que el arte ofrece, junto con la importancia de la voluntad humana en la creación artística. El autor resalta la capacidad del artista para explorar nuevos materiales y métodos en su búsqueda de innovación y expresión.

Finalmente, en Hay que seguir apostando por una nueva modernidad, se aborda la modernidad y su búsqueda continua de lo novedoso y renovador. Se destaca la combinación de análisis e intuición en el proceso creativo, así como la relevancia de que los artistas se desvíen de los caminos convencionales para concebir obras que desafíen y revelen nuevas percepciones y significados.

El texto aborda también la naturaleza y el propósito del arte desde diversas perspectivas filosóficas y artísticas. Se analiza cómo una obra de arte puede concebirse como un objeto vibrante, mágico y ejemplar que enriquece nuestra percepción del mundo. Se explora la noción de que la obra de arte es una demostración o testimonio que da forma tangible a la conciencia, sin necesidad de recurrir a su existencia exterior.

El texto hace referencia a la influencia de pensadores como Heidegger y Gadamer en la apertura del ser y la verdad a través del arte. Sin embargo, se señala que Susan Sontag discrepa en cuanto al papel del arte en la búsqueda de la verdad. También se abordan temas relacionados con el estructuralismo y la interpretación del arte.

El texto se conecta con las ideas de distintos artistas, como Ad Reinhardt y Frank Stella, que enfatizan la esencia de la pintura y la creación artística. Se exploran las tensiones entre la interpretación y la aprehensión directa en la experiencia estética, así como las nociones de contenido y significado en el arte. En el texto se menciona la obra provocadora y desafiante del artista conceptual Marcel Duchamp, particularmente su obra Fountain.

En otros ejemplos, el texto se enfoca en el impacto y la importancia del movimiento romántico en el arte y la expresión artística. Los románticos no solo transformaron el contenido del arte, sino también las configuraciones sociales, intelectuales y vitales que lo rodeaban. Se destaca cómo los artistas románticos exploraron incansablemente diversos ámbitos y temas en búsqueda de expresar sistemas de formas, pensamientos y emociones. Se sugiere que la obra de arte no solo es un medio de expresión, sino también un concepto y proyecto en sí mismo.

El romanticismo se caracteriza por una imaginación que trasciende lo evidente en la superficie, revelando realidades subyacentes y provocando experiencias intensas a través de los sentidos y los sentimientos. El texto aborda cómo las emociones están cognitivamente implicadas en la apreciación artística y cómo las obras de arte se convierten en manifestaciones de hechos, sensaciones e ideas.

La relación entre el arte y la verdad también se explora, considerando cómo la esencia del arte se convierte en un medio de revelar y ocultar la verdad. Se plantea que la obra de arte es el lugar donde la verdad se pone en acción y cómo el estilo artístico implica una transformación ontológica de la materia y los contenidos espirituales.

El autor plantea el desafío de interpretar las obras de arte, considerando que las interpretaciones pueden variar y ser subjetivas. Se discute la relación entre la obra de arte y la personalidad del artista, así como la complejidad de comprender y descifrar las connotaciones y los significados subyacentes en las obras.

En última instancia, se reflexiona sobre la relación entre el arte y la verdad, la subjetividad del espectador y el papel del arte en la experiencia humana. Se sugiere que el arte puede servir como una vía para explorar la existencia, la verdad y la complejidad de la realidad.

En otro artículo se aborda una variedad de temas relacionados con el arte, la modernidad y la experiencia estética. Se destaca la importancia de emplear diversos recursos para describir y comprender una obra de arte, como la metáfora, la analogía y la asociación de imágenes. Se discute cómo la interpretación del arte ha evolucionado y se refleja en la complejidad y ambigüedad de los textos explicativos.

Se hace mención a distintos pensadores y artistas, como Kenneth Clark, Bernard Berenson, Roger Fry, Clive Bell, Goethe, Otto Julius Bierbaum, Heidegger y Baudelaire, entre otros. Se resalta la relación entre la obra de arte y la pasión, la inmersión y la reflexión del artista, así como la búsqueda de un significado universal y poderes visionarios en la creación artística.

El autor argumenta que la modernidad del arte está en constante cambio y renovación, a pesar de las tensiones entre la decadencia y la renovación, así como la fe exagerada o el escepticismo en el futuro. Se plantea la relación entre lo estético y lo práctico, y el papel del arte en la compensación de la cosificación y el progreso.

Las ideas de Theodor Adorno sobre la forma, la autonomía del arte y su relación con la sociedad también se abordan, enfatizando la importancia de la innovación y la resistencia contra la opresión. También se menciona la naturaleza mutable de la experiencia artística a lo largo del tiempo, y cómo el arte puede ser una respuesta al sufrimiento y la desesperación de la vida.

Otro artículo explora diversos aspectos de la relación entre el arte y la sociedad, así como la evolución de la percepción del arte a lo largo del tiempo. El autor se centra en el impacto de la figura de Picasso en la historia del arte y en cómo su enfoque artístico desafió las convenciones tradicionales.

El autor aborda la idea de que el arte es un medio de expresión que revela verdades ocultas y profundas. Se menciona que el arte, a lo largo de la historia, ha sido una forma de comunicar ideas y emociones, así como de explorar la relación entre la realidad y la percepción subjetiva.

En cuanto a la figura de Picasso, se explora su influencia en la transformación de la percepción del arte y su papel en la renovación de las formas artísticas. Se plantea que Picasso desafió las nociones tradicionales de representación y perspectiva, lo que llevó a un nuevo enfoque en la representación visual.

El autor también aborda cómo la sociedad ha respondido al arte a lo largo del tiempo, desde la veneración de los artistas hasta la crítica y el cuestionamiento de su relevancia. Se destaca cómo el arte ha desafiado las normas sociales y ha cuestionado la autoridad establecida.

El texto también explora la relación entre el arte y la política, destacando cómo el arte ha sido utilizado como una forma de resistencia y protesta. Se menciona cómo los artistas han abordado temas sociales y políticos a lo largo de la historia, y cómo el arte ha influido en la percepción pública y la conciencia social.

En última instancia, el autor sugiere que el arte es un medio poderoso para examinar y cuestionar la realidad, así como para generar nuevas perspectivas y comprensiones. Se plantea que el arte tiene el potencial de transformar la sociedad y la forma en que vemos el mundo

Por KuKalambé